Carta abierta a la doma natural – Victor Ros

Articulo publicado en La Jaquima
www.lajaquima.com

Primeramente agradecer la invitación para colaborar en vuestra revista “La Jaquima”, que en sus primeros meses de publicación digital, nos ha brindado con una buena variedad de artículos sobre nuestra afición, o profesión; la doma natural.

Me es grato ver la evolución en esta última década de diversidad de personas y estilos que apuestan por un mejor entendimiento sobre la naturaleza de los equinos, y la aplicación de pautas basadas en el “estar bien” de los caballos, en vez de solo su bienestar.

Tanta diversidad solo es posible en un movimiento grandioso dentro del mundo ecuestre, donde nos encontramos, y nos encontraremos, cada vez más personas de ocio, deporte, o trabajo, aplicando bases de “doma natural” en su convivencia con los equinos.

No es de extrañar, ya que la doma natural, los susurradores, o llámense como quieran, han existido desde tiempos inmemoriales. Siempre ha habido gente que han preferido entender la naturaleza de los caballos, aunque fuera solo para sacarle mejor rendimiento para nuestra caprichosa vanidad.

Esta forma de entender a los caballos es una filosofía rescatada del olvido por los hermanos Dorrance, y su buen amigo y alumno Ray Hunt, y popularizado por la película “El susurrador de caballos” y en persona por Monty Roberts y Pat Parelli entre muchos buenos hombres de a caballo.

A la vez, también trabajaban para comprender los caballos, muchas otras personas como pueden ser Moyra Williams, Marthe Kiley-Worthington, Joel Berger, o Lucy Rees, entre numerosos científicos que estudiaron el comportamiento de los equinos, para así facilitarnos a todos su comprensión.

A nivel nacional, habría que agradecer el trabajo, no solo de algunas personas conocidas, sino a todos los profesionales y particulares que de una forma u otra nos han acercado a la doma natural, de una forma responsable, y sin afán de ser mediáticos o comerciales.

La diversidad que encontramos en las domas naturales es importante, y realmente es lo que permite que mecanismos de selección funcionen bien, habiendo maneras, programas y técnicas para todos los gustos y filosofías.

Sin embargo, una diversificación sin límites nos puede hacer perder la esencia original del maravilloso movimiento que nos unía. Deberíamos todos reflexionar sobre como interpretamos la naturaleza del caballo y como nos comunicamos con ellos. No en vano, es la base de nuestra doma natural. Todos podemos caer presos del conocido efecto “Rosenthal” donde encontraremos siempre justificación para eso que queremos justificar.

No hay acuerdo unánime sobre la naturaleza equina, aunque ha habido avances y cambios significativos a nivel científico que explican con más detalle los mecanismos del comportamiento de los caballos. La ciencia de la etología entre otras, nos está acercando cada vez más a una naturaleza equina basada en estudios científicos, pero queda muchísima investigación por hacer.

Hay un dicho Sufí, que leí en el libro “la mente del caballo” de Lucy Rees, que va algo así: Unos hombres ciegos topan con un elefante en el camino, uno agarrado a la trompa grita, es una serpiente!, no!.. es un árbol!, exclama el que choco con la pata, es un matamoscas!, dice el otro que agitaba la cola… y acabaron peleándose, pues bien, todos tenían un elefante y describían la parte que habían encontrado pero en vez de sumar sus hallazgos y tener una visión más global del elefante, todos seguían defendiendo su pequeño hallazgo.

Casi todos hablamos de la naturaleza del caballo, de harmonía, de comunicarnos con ellos, pero aquí hay un problema, porque lo que nos une como movimiento también nos puede separar.

La terminología usada para estructurar conceptos, no está definido de la misma forma por todos, y es lógico, porque tenemos formas diferentes de expresarnos, vivir la vida, y estar con caballos. Un ejemplo claro es nuestra filosofía ante la vida misma, la creencia en la teoría de la creación por diseño, o en la de evolución, entre otras, son tan sumamente diferentes que es palpablemente difícil que unos piensen igual que otros. Indistintamente de nuestras creencias todos podemos vivir los caballos con la misma pasión.

La mayoría estamos de acuerdo que el liderazgo juega un papel fundamental en nuestra relación con un caballo, y disponemos de muchas formulas, métodos y programas para que podamos aprender a ser mejores lideres, y lógicamente, escogeremos la que mejor encaje a nuestra forma de pensar.

Indistintamente de nuestras creencias, siempre habrá, personas que reúnan de una forma natural las condiciones necesarias para que un caballo les considere un líder digno de seguir, y a la vez habrán los que tengan que aprender a liderar!

Pero no nos confundamos entre liderazgo y dominancia, porque uno entabla la consecución de la voluntad del caballo, mientras el otro su sometimiento.

Es curioso también, que los diccionarios definen la palabra respeto como; consideración, comprensión, cortesía, y a la vez los mismos diccionarios le adjudican los siguientes sinónimos: reverencia, veneración o incluso sumisión.

Cuando hablamos de respeto mutuo es fácilmente inteligible para todos, pero cuando uno dice; “no le tengo miedo, le tengo respeto” ¿qué es lo que quiere decir en realidad? Y cuando uno dice; “este caballo tiene que aprender a respetarme”, ¿se referirán al mismo significado?, y, ¿que implica conseguir que te respete un caballo?

Sin duda, la diferencia más grande entre practicantes de la doma natural, se centra en la creencia o no, de la dominancia jerárquica entre caballos como base de su comportamiento social.

Hay técnicas y métodos basados en conceptos de dominancia – sumisión, mientras otros se basan en otras características del comportamiento, que hacen posible la vida en grupo entre caballos, como: amistad, cooperación, o coordinación.

Podemos hablar de variantes de formas, técnicas o métodos, pero no sin antes considerar, la manera de pensar, o filosofía, de la mano que mece la cuna.

Solo son palabras, pero ruego paremos a reflexionar, antes de utilizarlas tan libremente sin definir, para no contribuir en confundir con contradicciones a una afición apasionado en crescendo.

No olvidemos que nuestras palabras, nuestros pensamientos, la filosofía que escojamos como estrategia ante la vida, inevitablemente influirán en nuestro comportamiento ante nuestros queridos amigos los caballos.

Incluso con algunas variaciones tan dispares, no dudo en que todos coincidimos en buscar lo mejor para los caballos, y para nosotros mismos. Es bueno considerar las variaciones en las filosofías disponibles para poder escoger libremente las que mejor nos pueden funcionar para el tipo de relación que queremos establecer con nuestros caballos.

Personalmente no tengo nada más que agradecimiento hacia la doma natural, y los que lo promueven, por hacerme reflexionar seriamente y cambiar mi forma de ver y entender los caballos, las personas, y la vida misma. Gracias a todos!

Victor Ros

 

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4 thoughts on “Carta abierta a la doma natural – Victor Ros

  1. Hola queria felicitar por los articulos que hay en esta pag, la verdad hay tanto por leer y aprender!
    Victor tus palabras son muy correctas

    Un beso grande a todos
    Euge-la pampa -argentina

  2. Totalmente de acuerdo, las relaciones con los animales, deben ser basadas en el entendimiento y respeto y no en el sometimiento fundado en costumbres poco fiables y tremendamente arraigadas. Prácticas como estas, no pueden hacer otra cosa más que hacernos crecer como personas.

  3. Somewhere there is a connection to the way a horse behaves and it’s internal spirit. Once you see the character of a horse, just like a human, you can better understand the way to train that horse. I have seen this happen in every animal that I have ever worked with. No animal is the same; and I have honestly seen some people who can train a horse without any whips or harsh training and have better results. I have also seen some who call themselves horse “whisperers” who are actually training in their standard way of training – horse whips and anything that is not called abuse. A horse learns the language you teach them in – words as commands – and yet, not one of us is ever said to be a certain teacher in speaking horse. Although Victor is correct in his correlation in facts, the theory of philosophy is somewhat like telling me that philosophy is one place that is a sure way to make me understand all the right ways to do something. Philosophy, like culture, depends upon the time, place and circumstances of a person – and their own personal translation of those theories and philosophies coupled with culture. Somehow, I want to challenge you – who has actually submitted, or has the horse actually outsmarted us all? They have become bilingual, learned a new skill, and all with humility and (yes, sometimes being stubborn because no one can do everything perfect every day. When they have submitted to harsh training, I don’t think it is best either, but if the horse is strong and well taken care of and loved – the horse has triumphed over the human spirit – in humility – the horse has become the trainer without the human even knowing that those virtues were even possible in an animal, especially a horse. Thanks, Victor. Good article.

  4. Hola Victor,muy bien pensado y muy bien escrito, tus palabras reflejan las dicotomias pero a la vez los puntos de encuentro y union que nos reunen en ese maravilloso animal que es el caballo y la pasion con la cual nos hace vivir la vida misma. Un fuerte abrazo. Hector Jurado

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